jueves, 27 de junio de 2013

Colonia Minera de Figols 22/06/2013



                                       

 
 
 
 
  


     
EL EMPRESARIO                   

José Enrique de Olano y Loyzaga
(Liverpool, 1847-Barcelona 1934)
Ingeniero de minas y miembro de una familia vasca que formaba parte de importantes empresas (navieras, mineras, metalúrgicas y textiles), consiguió modernizar totalmente la minería de la comarca. En 1900 su empresa ocupaba la posición décima en el ranking estatal del sector. En 1908 el rey Alfonso XIII efectuó una visita a las minas y le concedió el título de "Conde de Fígols".
En 1893, José Enrique de Olano y Loizaga compra buena parte de las minas de los términos municipales de Cercs, Fígols y la Nuevo e inicia un proceso de modernización de las explotaciones al mismo tiempo que impulsa la construcción de las colonias mineras de Sant Corneli , San José y la Consolación y del ferrocarril hasta pie de las minas.


Las inversiones económicas necesarias para hacer rentable el carbón aconsejaron a Olano crear, en 1911, una sociedad anónima, "Carbones de Berga, SA, la nueva empresa se ​​convirtió en la más importante del sector minero de Cataluña.



La vida en las colonias mineras era difícil debido a su aislamiento y al hecho de que todos los habitantes dependan totalmente de la mina y de la empresa minera. Hasta la Guerra Civil y, a pesar del aislamiento, las colonias vivieron intensamente las reivindicaions políticas y sociales del período: el enfrentamiento constante con el empresario, la lucha por las reivindicaciones laborales y sociales, el anticlericalismo, la fuerza del sindicato CNT-FAI son inseparables de su historia

Además de las colonias mineras el conjunto incluía la amplia zona de servicios (talleres mecánicos, carpintería, fontanería, almacenes, dispensario de la empresa, economato, lavadero de carbón, oficinas, etc)
                

                                                     Pla inclinat pel transport del carbó                 
                                                                  
                                                     El tren al pas per l'estació de Fígols              

ENFERMERIA










                                                                             
                                                                                    
EL DOCTOR JOSÉ MORALES ÚBEDA (1900-1936),
UN HÉROE ANÓNIMO
El doctor José Morales Úbeda empezó a trabajar en la minas de Carbones de
Berga de Fígols (Cercs, Berguedà), en el año 1931, en el Dispensario de la Consolación
y en el Botiquín de Sant Corneli. Fue a la vez médico titular de la Junta Municipal de
Sanidad de Fígols. Realizó un importante trabajo profesional y humano en el pueblo y en
las minas, convirtiéndose en una persona reconocida y querida. Ello no impidió que un
grupo de incontrolados le quitase la vida el 20 de Julio de 1936, cuando el fervor revolucionario
que pretendía acabar con la vida de los dueños y directivos huídos, le halló a él.
                                                                

Palabras clave: Morales Úbeda, médico asesinado, Guerra Civil, minas.
El catedrático de historia, F. Xavier Pardo, en su libro "La panadera y el viejo topo", escribe:
"El calurosa mañana del día 20 de julio de 1936, la Luz entró diciendo: Madre!
Qué espanto, he visto un hombre muerto .... a la Consolación. Delante de la iglesia
se quemaba la madera del retablo y, al lado, había un hombre en el suelo, que
parecía muerto ".
Este hombre, del que no cita apoyo identidad, era el doctor José Morales Úbeda.
Durante más de setenta años, se ha silenciado su nombre. Seguramente a nadie
interesaba remover lo que había sucedido. Posteriormente, otros hechos, no menos
graves, contribuyeron a que su asesinato cayera en el olvido, hasta borrar totalmente su
recuerdo. No tenía hijos, ni familia, que reivindicaran su memoria.


Sant Corneli, dilluns, 20 de juliol de 1936. Las noticias que llegan por la radio son
muy alarmantes. El ejército se ha sublevado en Marruecos y se lucha en las calles de
Barcelona. Mientras les organitzacions obreres de les mines de Figols1 se están
movilizando en defensa de la República, grupos de incontrolados están cometiendo
impunemente toda clase de delitos. Los pueblos, diseminados en una cuenca
montañosa y con comunicaciones difíciles, han quedado en manos de los más
revolucionarios. Todo ello, ha contribuido a que se hayan producido graves desmanes.
El Santuario de Nostra Senyora de la Consolació, situado junto a las instalaciones
mineras del mismo nombre2 , ha sido saqueado e
incendiado. En su entorno hay
cadáveres tirados por el suelo. Entre ellos, el del doctor José Morales, médico de la
empresa Carbones de Berga, el del cajero de la misma compañía 3 y los de otros tres
administrativos4 . La situación es de un completo desorden.


                                                                
Han buscado a los dueños de la empresa, los señores de Olano, pero no se encuentran
en la zona. Tampoco el gerente, Ramón María Cerero, que tiene la oficina en Barcelona.
Han perseguido hasta Manresa a los dos ingenieros responsables de las explotaciones,
que consiguieron huir en medio de la confusión, pero allí les han perdido la pista. Y, al
final, han sido los empleados de la oficina y el médico los que han pagado con la vida la
sinrazón y el odio de los más extremistas. 
¿Cómo es posible que asesinaran a un hombre, como el doctor Morales, que en las
difíciles vidas de aquellos mineros, en un territorio abrupto, se había desplazado hasta
sus casas, en pleno invierno, a lomos de una caballería, para atender un parto o curar a
un niño enfermo?


¿O se habían olvidado que, cuando había un accidente en la mina, fuera de día o de
noche, detrás de la brigada de salvamento, sin saber lo que se encontrarían, entraba el
personal sanitario, sin más protección que sus batas blancas y sus bolsas de primeros
auxilios?¿Y no salió nadie en defensa de unas personas que no eran más que unos trabajadores
cualificados, que no tenían nada que ver con la dirección de la empresa o con los
problemas económicos que estaba atravesando el carbón en aquellas fechas?
El doctor Morales, cuando lo mataron, tenía 35 años . Se había pasado más de la mitad
de su vida preparándose para su profesión. Estudió el bachillerato en su Almería natal.
Luego, con diecisiete años, tuvo que dejar a sus padres6 , para poder matricularse en la
Facultad de Medicina de Cádiz, donde obtuvo su licenciatura en 1926. Después, comenzó
a ejercer, trabajando primero en Almería y, posteriormente, en Cáceres.

                                                                                 

En 1931, el año en que se proclamó la Segunda República, la empresa Carbones de
Berga, que estaba reclutando mucho personal en el sur de España, lo contrató para que
atendiera el Dispensario que estaba junto a la bocamina de Consolació, así como el
Botiquín que la compañía tenía en Sant Corneli.
Inscrito en agosto de 1931 en el Col·legi de Metges de Barcelona7 , fue nombrado Metge
titular de la Junta Municipal de Sanitat de Fígols - Les mines8 , actividad que compatibilizó
con la de médico de la empresa minera.  

                                 
                                                           Accident de l\'Aspà                    
                                                                           

                                                                              

 Nos iniciamos a realizar una visita a este enclave tan peculiar por su historia y lleno de emociones y trageria en su entorno.Realizamos un amplio recorrido por todas las instalaciones fotografiando cada rincón y la verdad es que és una experiencia de ver como esa gente tan humilde podian trabajar en esas condiciones tan extremas y peligrosas a la vez.                                     
 El lugar reconozco que me impresionó mucho, acompañado por Fran Recio y Antonio Gomez nos adentramos en el interior de los edificios que un día conformaron la colonia minera.Tengo que resaltar que el lugar se encuentra en unas pésimas condiciones con un alto riesgo de peligrosidad de derrumbe en algunas zonas.En otra ocasión volveremos para visitar lo que fué en su dia el Santuario de Nostra Senyora de la Consolació situado junto a las instalaciones mineras.Fué saqueada y incendiada en su entorno multitud de cadáveres tirados por el suelo y entre ellos el del doctor José Morales..

          Vista de les oficines de l\'empresa Carbons de Berga S.A.
                                                                                    











































































                          Santuario de Nostra Senyora de la Consolació

























                                                   EXTRAÑAS CAPTURAS EN VIDEO

                                       
                                                                               
                                                                               

                                                                                 
                                                      
                                                      REGISTROS PSICOFÓNICOS  

                                                                                  
                                                                       
                                                              CURIOSAS ORBES 

                                                                       
                                                                            
  • David Perez P Ciertamente, hay partículas que por su contingencia de humedad y grosor -aunque sea milimétrico- reflejan la luz más que otras. La forma de una partícula de polvo puede variar según su composición mineral y la retención de humedad, lo que causa formas distintas. Algunas son de reflejos muy definidos. Estas, por su mayor 'espesor', se ven como figuras muy concretas, por lo que, junto al desenfoque de la proximidad, causan pareidolia. Ahora bien, las formas que un ente desee recrear para manifestarse no están limitadas por esas características, pero el mero hecho de desear ser visto precisa también ser lo suficientemente distinguible de una mota de polvo. Elegir materializarse tan similar a una mota de polvo no es efectivo, sino mas bien absurdo. Recordemos que los entes no se materializan a sí mismos, sino que se representan mediante la modificación de la densidad -cambiando el estado de la temperatura sería suficiente- de un espacio de volumen cúbico que este elija. Si un ente se materializara a sí mismo, no podría regresar a su estado anterior en la 5ª dimensión. Por lo menos, esas son las leyes de la física cuántica.

    Más información en los enlaces de mi compañero Fran Recio:

    http://franrecio.com/investigaciones/experiencia_colonia_minera_I.html

     

     http://franrecio.com/investigaciones/experiencia_colonia_minera_II.html


martes, 1 de enero de 2013

La colonia textil de los "Raps"

                                                                              

Existen enclaves sin morbo añadido, en donde no se cuentan historias trágicas, lugares como el que nos ocupa, La colonia Textil. 
Nada hace referenciar nada que pueda ser adosado al fenómeno paranormal, ningún desencadenante más que el olvido y el polvo, aunque como es lógico bien pudiera haberse sucedido algún suceso trágico, pero no con las dimensiones que quisieran los supuestos investigadores de morbo paranormal. En realidad no es necesario buscar o pegar con celo a los lugares historias truculentas, pues como bien se dice, en ocasiones la realidad supera a la ficción.
Esta Colonia textil es el cuadro perfecto de cómo eran antaño algunas empresas prósperas en nuestro país en tiempos pasados.

Podemos observar dos edificios alargados con todo tipo de estancias, pisos para los trabajadores, recepción, enfermería, bar e incluso un cine, lo que evidencia que gran parte del tiempo se pasaba en la colonia una vez terminada la labor.
Lo bueno y lo malo está en todos lados, por lo tanto en el lugar obligatoriamente se vivirían sucesos emotivos alegres y de conjuga y tristeza. La supuesta teoría de las impregnaciones por lo tanto también se enmarcaría en este lugar y aún más si hacemos caso a personas sensitivas de corte más esotérico, quienes afirman que estamos rodeados de entidades, sean o no las almas de los fallecidos.
El lugar reconozco que me impresionó, acompañado por José, Jordi y Micaela, nos adentramos en el interior de los edificios que un día conformaron la colonia textil, apenas vestigios de lo que en su día fue, pero con una estructura en buenas condiciones y con un interior no excesivamente vandalizado, en donde aun se puede ver la barra del bar, las estancias de los colonos, algunos muebles y sobre todo el cine, una sala de considerables medidas en la que aun están las butacas, la pantalla, la sala de proyección y el escenario que en su día sirviera para representar obras de teatro. Una instalación eléctrica de la época e incluso me comentaron que hasta hacía poco aún estaba el proyector de cine.
Cada lugar es especial, y en cada enclave se siente algo diferente, sin embargo, aquí no se sienten escalofríos ni ese extraño aviso en la boca del estómago cuando nos enfrentamos a lo insólito, pero a veces es necesario acudir a estos lugares en donde es menos probable que el misterio habite, para poder comparar y observar si los fenómenos realmente son y habitan en un lugar concreto o por el contario es la mente de quienes los visitan las que hacen de interruptor, las que atraen lo desconocido.
Durante las primeras horas de la visita, las experimentaciones psicofónicas de rigor, pero nada que hiciera presagiar lo que nos esperaba.
Por mucho que algunos pretendan querer saber, poco sabemos acerca de lo que denominamos paranormal, ciertamente muchos de estos fenómenos parecen mostrar cuanto menos, cierta inteligencia y en ocasiones parecen “jugar” con el investigador o experimentador, o posiblemente sea lo que en eso momento pueden manifestar.
Hay quienes aseguran que la comunicación entre dos realidades no es sencilla, que requiere un importante desgaste energético, de ahí se explicaría las descargas anormales de pilas y baterías, pero en la mayoría de las ocasiones una descarga anormal energética no precede al fenómeno paranormal, por tanto quedan muchas preguntas sin respuesta.
Una visita de rigor nos impresionaba a todo el equipo, la gran magnitud del lugar y sobre todo que esta colonia textil parecía una ciudad en miniatura con todos los servicios.
Cada lugar hace sentir de una manera especial y aun cuando uno no sea sensitivo, lo cierto es que todos lo somos en potencia. Pero este lugar aparte de impresionar no alertaba la boca del estómago, ese cerebro sensitivo y emocional no alertaba de nada extraño.
Dicen que los lugares cerrados son más propensos a albergar impregnaciones y a que estas perduren en el tiempo. Nada parecía “especial” hasta que en una pequeña estancia, seguramente una despensa o almacén nos alertó.
Un cuarto de dimensiones discretas, con olor a humedad, abandonado en el tiempo y en su interior una alacena de pequeñas dimensiones, para acceder a ella teníamos que inclinarnos.
No sabría explicar las sensaciones que en mayor o menos medida cada miembro del equipo intuyó, pero lo cierto es que tras recorrer la inmensidad de un edificio repleto de estancias diversas, este lugar, algo nos decía que era el idóneo.

Los ojos electrónicos de dos cámaras de video, con visión normal y ocasionalmente infrarroja serían testigos mudos de posibles manifestaciones.
Temperaturas acordes con el lugar, sin variaciones de interés.
Magnetismo normal, también sin alteraciones destacables.
Pero aquel lugar parecía idóneo para la experimentación, y ya que el fenómeno paranormal más directo y “objetivo” es la psicofonía, comenzamos la experiencia.
Preguntas típicas y otras elegidas al azar, dejando volar nuestra imaginación intentando que si algo albergara aquella estancia se manifestase psicofónicamente.
Ante insistencias en que se “manifestase” en que nos diese alguna prueba de que “ese algo” habitaba allí, se produjeron varios golpes, rápidamente intentamos en vano buscar el foco y procedencia de aquel sonido, situación que se repitió en varias ocasiones más, algo que nos costaba achacar al azar, “raps” se producían ante preguntas y enmudecían una vez parábamos la experiencia. Esto como digo, sucedió en varias ocasiones y la incertidumbre se apoderó de mí. Aquellos extraños “raps” parecía como si se produjeran en la pequeña alacena del interior, pero allí no había nada, ni siquiera aberturas por donde pudiese entrar el aire. En una ocasión al menos el aparato detector de movimiento sonó alertándonos de algo inexistente, situación que achaco al posible paso de algún diminuto roedor o alimaña. Sea como fuere, insisto una vez más, aquellos golpes que se mostraban con diferente intensidad, se hacían presentes, como alertando de algo que nuestros sentidos no podían percibir, tan solo aquella sensación extraña focalizada en la boca del estómago nos hacía intuir un “algo” muy difícil de explicar.

Por mí parte aquella estancia fue bautizada como “La habitación de los ruidos” y es que soy algo parco buscando adjetivos.
Ciertamente cada lugar, cada experimentación y cada investigación es única, y a veces lugares en los que no parece habitar nada anormal, acaban por dar sorpresas. Manifestaciones que se esconden y viven en determinados lugares o conexiones mentales de personas con facultades.
Lo cierto es que este lugar me sorprendió, pasó de ser una simple visita a entrar en mí particular archivo de lugares con misterio, un misterio caprichoso y que no siempre se manifiesta en enfermerías, salas de hospital o lugares trágicos, o tal vez sí, no sé si esta estancia “de los ruidos” fue escenario de algún suceso trágico, de algo que todos ignoremos salvo quienes fueron actores en su día. Tal vez estos golpes eran manifestaciones especie de alertas que tan solo pretendían decirnos, qué allí estaba o estaban, tal vez un lenguaje que no supimos decodificar, tal vez emisiones psíquicas de alguno de los presentes que actuó en el plano físico, cuantas posibilidades contemplemos, todas podrían ser tan verdaderas o falsas, pero lo cierto es que aquellos golpes se dieron, que fueron reales y escuchados por cuantos estábamos y que más allá de la experiencia, sean lo que fueren, estos enmudecieron.


Fran Recio (27-12-2012)
©2012