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miércoles, 13 de julio de 2011

ORFANATO (CIUDAD DE LOS MUCHACHOS)

Jesús César Silva Méndez

Religioso, fundador de Benposta, la Ciudad de los Muchachos
El otro padre Flanagan
Pedro Vallín, La Vanguardia- 05/09/2011




En la profundidad de los bosques de Collserola (Barcelona) se encuentran hoy los restos de lo que fue la antigua casa escuela “Ciudad de los muchachos”, también conocida en la zona como “Casa Puig”. Aunque la imagen que ha llegado hasta nuestros días de este tipo de institución es sin duda alguna, la que Spencer Tracy se encargó de publicitar con notable éxito (fue nominada a los oscar en 1939 y todo un taquillazo de la época) en sus películas Forja de Hombres y “ La ciudad de los muchachos”, la realidad que se dio en muchos centros aquí en España fue bien distinta. Pero para poder entender mejor esto veamos como surgieron este tipo de recintos en nuestro país. El llamado “Auxilio Social” (una organización del régimen franquista supervisada por la Falange Española y la iglesia católica) y su fundadora Mercedes Sanz, tomaron “prestada” la idea sobre la gestión de estos centros a través de los muchos viajes de su esposo, Javier Martínez, a la Alemania nazi. De hecho, el por aquél entonces embajador alemán en España, el general Von Faupel se encargó de darle al proyecto el soporte inicial que necesitaba. Fue de ese modo que surgieron aquí también los llamados “Hogares escuela / Hogares de aprendizaje”. Enseñar a los niños a enfrentarse con los retos y problemas que después tendrían en su vida como adultos, era el principal objetivo de estos centros. Para ello, asignaban a los muchachos puestos de trabajo dentro de la propia institución desempeñando cargos públicos de lo más variado, jueces, alcaldes, concejales, creando una suerte de micro mundo donde ellos debían desenvolverse.

Sin embargo, como resultado de la implantación de dicho “modelo” muchos de estos lugares se transformaron para los “alumnos” que allí residían en poco menos que auténticos centros de reclusión. El régimen pseudo militar que se seguía allí y la presión ejercida por los miembros de la iglesia, buscaban una imposición ideológica no solo educativa, sino también política y religiosa en aquellos muchachos (pertenecientes en su mayoría a las clases sociales más desfavorecidas) y su manera de pensar. El control mediante todo tipo de castigos físicos y psicológicos (prohibición de ver a padres y familiares los días de visita semanal, la prohibición de mantener conversaciones después de la cena, etc, etc. ) ejercidos de manera individual o colectiva generaban en aquellos niños un clima de presión fuera de lo común. El miedo, la represión y la prohibición servían allí para controlar cualquier tipo de situación. Finalmente en 1976, Auxilio Social, pasa a ser gestionado por el Instituto de Asistencia Social del Ministerio de Gobernación y solo un año más tarde, este y otros centros de iguales características cerrarían sus puertas para siempre …


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